La distribución de niveles, agrupados de 3 en 3 según la temática del fondo era algo que siempre me gustó por el tema de "a ver dónde toca jugar ahora". El hecho de tener que patear a Robotnik al final del tercer nivel de cada grupo era otro gran aliciente para las partidas.
Por último, comentar el detalle entrañable, las mil horas que pasabas buscando los lugares escondidos de los niveles en los que podías pasar a través de una pared y encontrar alguna sorpresilla agradable, o no tanto. Lo malo, como en todo lo que tocaba con Sega Genesis era el hecho de no poder guardar partidas, así que tocaba empezar siempre desde 0, con la ventaja de ya saber lo que te encontrabas delante.
Os dejo unos cuantos vídeos sobre los niveles que he ido jugando de momento, me lo tomo con calma que me falta práctica.
¡Un abrazo y sed felices!
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